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Georg Grozer, en plena acción contra Estados Unidos en los Juegos
Olímpicos de Londres
El verano pasado, Alemania quedó eliminada del torneo de
voleibol olímpico en cuartos de final, pero para entonces György
Grozer ya había dejado huella en Londres. El astro alemán,
nacido en Hungría hace 28 años, registró las mejores estadísticas
de su equipo en saques y bloqueos, aunque sobresalió por su
potencia anotadora, especialmente por los 39 puntos inscritos
en la victoria sobre Serbia (3-2) en la fase de grupos.
La reputación de Grozer sigue creciendo
Aunque nadie superó este registro en Londres, Grozer asegura que ha
tenido días más productivos: “Si no me equivoco, marqué 43 puntos
en un partido de liga en Polonia”.
Antes de su fichaje postolímpico por el Lokomotiv de Belgorod ruso,
György, o Georg como lo llaman en Alemania, jugaba en Polonia
con el Asseco Resovia de Rzeszow. “La auténtica meca de nuestro
deporte”, aseguró al recordar el pabellón abarrotado de Rzeszow,
donde contribuyó a que su viejo club pusiera fin a 37 años de sequía
de títulos en el campeonato nacional. “Allí se respira un ambiente que
no existe en ningún otro lugar”.