Facundo Conte ha pasado la mayor parte de su vida adulta
intentando salir de la sombra alargada que proyecta su padre,
Hugo, el mejor jugador que Argentina haya producido jamás.
Pero, gracias a la campaña Héroes de la FIVB, el rematador de 22
años ha encontrado una identidad perfecta en el marco ideal de
Londres 2012.
Hugo Conte se convirtió durante 16 años en el símbolo del orgullo
argentino en las pistas de voleibol del mundo entero. Tras retirarse con
una medalla de bronce olímpica, conseguida en Seúl 1988, y una cuarta
plaza a los 37 años en Sídney 2000, Conte padre se dedicó a entrenar y
a seguir de cerca la prometedora carrera de Facundo.
A los 21 años, la misma edad que su padre tenía cuando participó en
sus primeros Juegos Olímpicos en 1984, Facundo fue elegido segundo
capitán de Argentina para el Campeonato Mundial de la FIVB 2010,
justo un año después de haber contribuido a la medalla de bronce de
la selección menor en el Campeonato Mundial Masculino Júnior de la
FIVB 2009.
Facundo pasó muchos problemas en los juveniles: era el hijo de una
estrella, una situación difícil de sobrellevar en la adolescencia. Quizás por
eso, en el voleibol de clubes sigue luciendo en el dorsal de su camiseta el
nombre “Facundo”, en lugar de “Conte”. Sin embargo, que tu padre se
llame Hugo Conte también tiene sus ventajas.
De niños, teníamos una red en el jardín, que al principio no era más
que un cordel”, explica Facundo. “Le pedíamos a nuestro padre que
nos enseñara sus técnicas, las mismas que sigo usando en la actualidad:
fintas, bloqueos; todo. Era un buen maestro de voleibol”.
Conte, feliz de
ser un Héroe
Facundo Conte, en acción con Argentina contra la
anfitriona, Gran Bretaña, en Earls Court
Le pedíamos a nuestro padre que
nos enseñara sus técnicas, las
mismas que sigo usando en la
actualidad: fintas, bloqueos; todo.
Era un buen maestro de voleibol”
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