FIVB VolleyWorld 9/2013 - Español - page 6

Antes de llegar a Sapporo, Brasil sabía que le tocaría enfrentarse a un
difícil rival, China, un equipo que había ganado los 13 partidos disputados
de camino a la prueba reina. Sin embargo, una vez que saltaron a la
pista, las sudamericanas flexionaron los músculos y ofrecieron una
exhibición de clase y poderío para adjudicarse su noveno título del Gran
Premio Mundial con una victoria por 3-0 (25-15, 25-14, 25-20) sobre las
asiáticas en la final.
La gesta dio al traste con una racha de tres derrotas consecutivas a
manos de Estados Unidos en las tres ediciones anteriores. Sin embargo, el
seleccionador José “Zé” Roberto Guimarães ya pensaba en la conquista
de otro premio codiciado que se disputará dentro de tres años.
“Los Juegos Olímpicos de Río 2016 son muy importantes para nosotros,
no sólo porque jugaremos en calidad de anfitriones, sino también
porque todo el pueblo brasileño espera nuestra victoria”, declaró. “La
presión de tan altas expectativas, por lo tanto, se impone como otro de
los factores para los que debemos prepararnos”.
La sorprendente derrota contra Bulgaria en la ronda preliminar sirvió de
advertencia a las campeonas olímpicas, pero Brasil volvió a demostrar
una habilidad excepcional para aprender pronto de sus errores y abrirse
nuevos caminos.
En los preparativos de la fase final de Sapporo, su entrenador organizó
un amistoso con un equipo masculino de Nagoya, con el objetivo de
comprobar si sus jugadoras sabían salir airosas ante un estilo de juego
completamente diferente. Esta preparación tan poco convencional
dio sus frutos y permitió a Brasil plantar cara mejor que ningún otro
contendiente a los diversos estilos de los cinco rivales.
“Nos apretaron mucho en todos los partidos y tuvimos que subir el
listón de nuestro juego”, explicó Zé Roberto. “En nuestras finales contra
Estados Unidos, estábamos tratando de conocer al rival. Por eso es
normal que tuviéramos que esperar dos o tres años hasta ser capaces
de ganarle”.
Thaisa Menezes, la Jugadora Más Valiosa del torneo, también pensaba
en Río 2016. “Como tenemos jugadoras nuevas, no acabamos de
ejecutar bien algunos aspectos de nuestro juego, pero me parece muy
prometedor empezar con un triunfo”, reveló. “Confío en que el equipo
vaya a más. Sabemos que nos queda mucho por mejorar”.
Cuesta mucho discernir desde fuera qué es exactamente lo que las
brasileñas tienen que mejorar, especialmente después de ver que
sólo Italia y Serbia se acercaron lo bastante como para amenazar con
arrebatarles un set en la fase final.
“Los demás equipos mejorarán en los preparativos para Río, y
nosotras no queremos quedarnos atrás. Queremos estar a su altura
en aspectos como velocidad y defensa”, aseguró Zé Roberto.
China, reivindicada tras su eliminación en cuartos de final de Londres
2012 con la conquista de la plata en Sapporo, se afianzó como la
selección con más posibilidades de amenazar la hegemonía de Brasil.
China ha recuperado velozmente la forma y la seguridad en sí
misma bajo la dirección de “Jenny” Lang Ping, una entrenadora
acostumbrada al éxito, que condujo a la selección femenina
estadounidense hasta la medalla de plata en los Juegos Olímpicos
de Pekín 2008.
“Hicimos lo que pudimos”, afirmó. “Creo que el equipo ha hecho
un buen trabajo. Hemos aprendido mucho y comprobamos todo el
talento que atesoran nuestras jóvenes. Ahora sabemos qué aspectos
queremos pulir en el futuro, y debemos perfeccionar muchos”.
La selección de China no contó con la presencia de cuatro de sus
veteranas, Wei Qiuyue, Ma Yunwen, Chu Jinling y Mi Yang. Pero con
el caudal de jugadoras procedentes de las selecciones triunfadoras
en los Campeonatos Mundiales Sub-18 y Sub-20 de la FIVB, el
equipo tiene garantizado un gran futuro. Sin embargo, las chinas no
olvidan que Brasil sigue siendo el equipo a batir. Shen Jingsi admitió:
“Sabemos que Brasil puede darnos una buena lección”.
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