Sus compatriotas Karla Borger y Britta Büthe se colgaron la plata, su
primera medalla en una competición de la FIVB. Con ella coronaron
unas semanas increíbles, durante las que habían registrado su mejor
resultado hasta el momento: la cuarta plaza en el Gran Slam de
Roma, donde Borger se proclamó “Jugadora Más Valiosa”.
Teniendo en cuenta que los campeones olímpicos masculinos, Julius
Brink y Jonas Reckermann, son alemanes y que Victoria Bieneck e
Isabell Schneider ganaron la edición inaugural de los Campeonatos
Mundiales Sub-23 de la FIVB a principios de este año, todo apunta a
que, en los próximos años, Alemania ejercerá un dominio hegemónico
sobre la arena.
Ni que decir tiene, las potencias tradicionales también impusieron su
poderío sobre las pistas.
Las chinas Chen Xue y Zhang Xi alzaron por fin un gran título tras
batir a Borger y Büthe, pese a que, antes de retomar la senda del
éxito, tuvieron que sufrir la sorpresa de una derrota en la fase de
grupos a manos de las finlandesas Erika y Emilia Nystrom.
Brasil no logró repetir sus resultados de Roma 2011, donde Juliana
Felisberta y Larissa França ganaron el título femenino, y Alison Cerutti
y Emanuel Rego el masculino. Pese a todo, la delegación regresó a
casa con medallas en ambas competiciones, masculina y femenina.
Liliane Maestrini y Barbara Seixas siguieron avanzando en su
formación con una segunda medalla de bronce en dos torneos, sólo
dos semanas después de haber terminado terceras en el Gran Slam
de Roma.
El incombustible Ricardo Santos se convirtió en el jugador más
laureado de la historia de los Campeonatos Mundiales con su
cuarta medalla, pero toda la atención se centró en el hombre con el
que se colgó la plata: Álvaro Filho.
El jugador de João Pessoa, de 22 años, no pudo superar su anterior
cota de medallas de plata en los Campeonatos Mundiales (ha
ganado dos en la categoría sub-21), pero causó sensación con sus
recitales en la zaga y recibió merecidamente el premio al “Jugador
Más Valioso”.
Por primera vez desde la edición de 2001, Estados Unidos, eterno
rival de Brasil, no se llevó ninguna medalla. El cuarto puesto de April
Ross y Whitney Pavlik fue su mejor resultado.
Sin embargo, el país aspirará a auparse al escalón más alto de,
como mínimo, uno de los dos podios en los próximos Campeonatos
Mundiales, pues sus equipos punteros masculinos, Phil Dalhausser y
Sean Rosenthal, y Jacob Gibb y Casey Patterson, habrán dispuesto
para entonces de dos años más de rodaje sobre las pistas.
Si añadimos el hecho de que April Ross y Kerri Walsh también
habrán jugado juntas durante buena parte de esos dos años, existe
la posibilidad de que la bandera de las barras y estrellas ondee en la
pista central de La Haya en 2015.
Por descontado, un montón de equipos harán cuanto esté en su
mano para impedir que eso ocurra y, como acaban de demostrar con
creces los Campeonatos Mundiales de 2013, sería una insensatez
descartar a cualquiera de ellos.
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